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Pilar Chavarría

Venden gafas de sol en la playa, en los mercadillos y puestos que llenan las ciudades más turísticas... Antes de dejarnos tentar por las imitaciones deberíamos planteamos una sola pregunta: ¿Qué riesgos asumo si no compro mis gafas en un establecimiento óptico? Para resolver esta duda, hablamos con Pilar Chavarría, óptica optometrista de óptica Chavarría con más de 31 años de experiencia en el sector.


¿Qué diferencia a las gafas de sol de las tiendas especializadas del resto?
Principalmente, las protecciones. Aunque la gente piense que las gafas que compran por ahí les protegen del sol, realmente lo que hacen es disminuir la cantidad de sol, pero los filtros UV pasan igual. Al entrar menos luz, la pupila se hace más grande, los rayos entran más hasta la retina y, en casos extremos, pueden incluso quemarla.

La vista es para toda la vida, y por eso la tenemos que cuidar. Esto es algo obvio, pero parece que muchas personas olvidan o no tienen en cuenta que su salud ocular está en juego.

¿Hay alguna forma de distinguir las gafas de sol buenas de las que no lo son tanto?
A simple vista es muy difícil distinguirlas. Si las miras y compruebas que deforman un poquito la imagen en los bordes es indicativo de una mala calidad de la lente. Por experiencia, la mayoría de las que venden en plan ambulante son pintadas. Otra forma de descubrirlas es que al ponértelas y estar al sol, inconscientemente, cierras más los ojos que si llevaras una buenas.

Otro síntoma de que algo no está bien es la aparición de dolores de cabeza, un malestar producido directamente por la utilización de unas gafas de sol que carecen de los filtros adecuados para evitar el paso de la radiación ultravioleta a los ojos.

No obstante, el uso prolongado de gafas de sol de baja calidad puede tener consecuencias muy negativas, como la aparición de daños irreversibles en nuestra visión. De menos a más, algunas de las lesiones que podemos padecer son conjuntivitis, el desprendimiento del epitelio de la córnea, la formación de una úlcera del ojo, entre otros muchos.

Todos estos problemas pueden surgir porque las lentes de sol de baja calidad no han pasado los controles pertinentes de la Comunidad Europea, carecen de un adecuado filtro ultravioleta y no eliminan casi todos los reflejos que puede haber, entre otros motivos.

¿Qué otros productos deberíamos comprar siempre en una óptica?
Pues actualmente también está muy en boga la venta de gafas premontadas o de aumento en mercadillos, bazares, supermercados… Este tipo de gafas (de las que se calcula que en el conjunto de España hay unos 4 millones de unidades a la venta) no cumplen las normativas sanitarias de la UE, y debido a su bajo precio y ante la crisis económica ha aumentado su comercialización.

Estas gafas están fabricadas en su gran mayoría en plástico inyectado y sin ningún tratamiento, por lo que la imagen que producen tiene una gran cantidad de alteraciones y no cuentan con ningún tipo de control sanitario ni de calidad óptica.

Además, las gafas premontadas no son una solución para la presbicia o vista cansada que se comienza a manifestar a partir de los 40 años. A partir de esta edad se manifiestan síntomas como visión borrosa o incómoda cuando se lee o trabaja en visión próxima, y la solución inmediata, casi inconsciente, es alejarse del texto que se está leyendo. Cuando esto sucede, lo adecuado es acudir al profesional de la visión como el óptico, en busca de la mejor alternativa, que habitualmente no son unas gafas premontadas sino lentes bifocales, ocupacionales y progresivas, o lentes de contacto.

Comprar la montura suelta también es un error: existen multitud de parámetros que determinan el tipo de montura adecuada, y sólo un profesional óptico tiene la capacidad de determinar qué tipo de montura se ajusta mejor a las necesidades de cada paciente.

¿Qué valor añadido, además del cuidado de nuestra visión, encontramos a la hora de comprar unas gafas en la óptica?
Hay que tener en cuenta que cuando acudes a una óptica, estás poniendo tu vista en manos de auténticos profesionales. Personas que a nivel sanitario pueden ofrecer soluciones acorde a la sintomatología de cada paciente y que, a nivel estético también pueden asesorar sobre moda y tendencia.

Además, todos los productos que se venden en las ópticas cumplen las normativas sanitarias y de calidad establecidas por la Unión Europea, además no hay que olvidar que cualquier producto comprado en un establecimiento óptico tiene una garantía oficial y muchos productos, como las gafas graduadas y lentes de contacto, una garantía adicional de adaptación que asegura un correcto amoldamiento del ojo a la nueva lente.  

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